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Conversaciones | Cultura

Oliver Peoples capta la química creativa de la música y la fotografía con Myles Hendrik.

Lectura de 4 minutos

Myles Hendrik entreteje sus intereses artísticos con pasión, tanto en sus sublimes sesiones de DJ como en sus ingeniosas exposiciones de fotografía.

En todos sus logros creativos, Hendrik demuestra que cuenta con un elevado sentido del contexto. Eso se corresponde con el tiempo que pasa en los escenarios, realizando unas 150 sesiones de DJ por año, o centrándose en el público para acabar uniendo a las multitudes en exclusivos eventos de moda y festivales internacionales de música. Hendrik también nos demuestra su talento visual con una exposición en Scope, Art Basel Miami, y el lanzamiento de su fanzine «Dreams of LA» en la feria del libro de Los Ángeles y la galería Frieze de Nueva York. Además, el hecho de que a menudo se le ve llevando gafas Oliver Peoples hace que este inspirador y polifacético genio sea el creador perfecto para una entrevista. Aquí comparte, entre otras cosas, sus percepciones sobre cómo expresar la inspiración personal a través del medio más eficaz.

Myles wearing Oliver in Black

Myles con sus Oliver en negro.

Beachwood Drive

Beachwood Drive

¿Qué surgió primero, su deseo de crear música o de hacer fotografía?

La música llegó antes de que empezara a llevar una cámara en el bolsillo. Yo nací con un insaciable deseo de hacer cosas, de hacer de todo. Todo a la vez y en todo momento. Probar un poco de todo, desde una edad muy temprana. Deporte, música, arte. Hacía absolutamente de todo. Mis pobres padres tenían que estar llevándome, continuamente, de una actividad extraescolar a otra. Pero, contestando a la pregunta, tuve un sinfín de instrumentos hasta que por fin conseguí una batería. Entonces, el rock and roll se adueñó de mi cerebro. Luego vino la cámara.

¿La tecnología tuvo algún impacto en las posibilidades de seguir una cosa o la otra, o fue la pasión lo que surgió primero y superó los obstáculos técnicos?

La pasión fue lo primero. Siempre ha sido así. Cuando se me mete algo en la cabeza, voy directamente a por ello. En mi primera banda, de adolescente, yo era el cantante y compositor principal sin haber recibido ningún tipo de formación en ninguna de las dos cosas. La tecnología, como método de grabación, no fue nunca un factor, sino que me metí de cabeza y fui descubriéndolo todo sobre la marcha. Lo mismo me pasó con la fotografía: mi padre me dio una cámara pequeña cuando tenía unos diez años y empecé así, con eso y una mirada inquisitiva. Cuando eres joven y estás lleno de ideas y de sueños, nunca piensas en cómo se hacen las cosas. Las haces y se acabó.

¿Y, hoy en día, qué influencia tiene la tecnología, ahora que está más disponible?

Bueno, a ver si me explico, no cabe duda de que la tecnología es una herramienta necesaria y maravillosa, capaz de complementar el proceso creativo. Pero se tiene que empezar con algo orgánico, algo auténtico, análogo. La pasión está y estará siempre por encima de todo lo demás; es esa fuerza innata e instintiva que llevas en las entrañas y que te empuja a moverte. Porque, al fin y al cabo, o sabes escribir una gran canción, o no sabes. Eso no lo va a cambiar ningún truco de edición musical de Pro Tools ni complemento de Ableton. Ninguna cámara, por muy buena que sea, te va a ayudar a hacer mejores fotos si no ves lo que tienes delante de los ojos.

Driving in the lowrider

Myles conduciendo su «lowrider».

Cuando llega un momento de inspiración, ¿cómo se plasman unos momentos a través de la fotografía y otros a través del sonido?

La inspiración elige el medio de expresión. Una melodía que va pasando por el subconsciente requiere de una guitarra o un piano, o de un trozo de papel donde plasmar la letra inmediatamente; por eso, siempre tengo un diario o una máquina de escribir a mano. Al igual que siempre llevo una cámara, para cuando llega el momento o el sentimiento que exige ser fotografiado. Esa es mi rutina diaria.

¿Hay momentos en los que los dos funcionen en tándem? ¿Se ve presentando en una exhibición multisensorial alguna vez?

Siempre trabajo en tándem, es algo que llevo en las venas. Cuando estoy trabajando con la música, me surgen imágenes en la cabeza. Y, a la inversa, cuando estoy fotografiando algo, resuenan melodías dentro. Para mí, las imágenes son poesía y las canciones colores. Las dos son formas de contar historias, solo que con instrumentos diferentes. Me encantaría combinarlo todo: música, imágenes, cine, todo en una exposición multidisciplinar.

Es difícil calificar o analizar el poder que tiene un DJ, el arte del DJ. Como espectador, sencillamente, cuando lo sientes, lo sabes. ¿Y desde la perspectiva del escenario?

Mi labor consiste en coger una sala, un local lleno de todo tipo de personas, y hacer que todas y cada una de ellas, aunque solo sea por una noche, queden enamoradas. Consiste en mucho más que en poner un montón de canciones y mezclarlas bien. Se trata de generar un sentimiento común, una emoción compartida. La verdadera habilidad consiste, en esencia, en ser capaz de leer a cada una de las personas que hay presentes y, durante unas cuantas horas, sacarles de sus mentes para transportarles a un lugar mágico común. No importa lo diferentes que sean esas personas; eso aúna a todo el mundo. Es una comunión espiritual, en manos de alguien que entiende que eso, esos momentos, esas noches, esas horas pueden ser inolvidables.

The historic Los Angeles Theatre

El histórico teatro de Los Ángeles en Downtown.

Myles at home

Myles en casa.

¿Al hacer una foto, alguna vez ha reflexionado sobre el acceso global único que le otorga su estatus de DJ?

Está claro que el acceso puede ser ventajoso en algunas ocasiones; pero, en la mayoría de los casos, las imágenes que he captado y que de verdad han tenido algún impacto han surgido de las situaciones más sencillas y banales. El acceso te abre la puerta, pero los momentos sencillos y sinceros son los que me llaman la atención. Lo que busco es la conexión humana auténtica. Entonces, y solo entonces, saco la cámara. Es una cámara de 35 mm, pequeña, discreta, no es imponente. Por eso no es nunca la protagonista. Si estás pensando en dónde estás, es que no estás metido de lleno en el momento, y las fotos auténticas así no van a surgir nunca.

Los Ángeles fue el tema de su exposición en el festival de fotografía. ¿Cree que vive Los Ángeles como fotógrafo?

Soy una persona muy visual, por lo que mi mirada tiende a buscar, a escudriñar, de forma natural. Siempre estoy buscando las grietas en la acera o la piedra en las lentejas. Ahí es donde están los poemas más extraordinarios y preciados. Los Ángeles es una jungla bullente, llena de vida, y hay mucha gente que no se da cuenta de lo dinámica y lo bella que es. La miran distraídos, con preconcepciones vagas y sospechosas. Por eso, los poemas y su belleza pasan desapercibidos de camino al aeropuerto. En mi caso, supongo que siempre miro Los Ángeles a través de una lente. Y así es también como he visto la vida siempre.

¿En qué se diferencia lo que ha aprendido de Los Ángeles fotografiando la ciudad de lo que ha aprendido haciendo sesiones de DJ en ella?

Creo que he empezado a ver las historias sinceras, las que hablan de las capas reales, y por eso creo que mis imágenes han conmovido a la gente. Creo que lo mismo se puede aplicar a la actividad de DJ: si la historia, el ambiente, la «comunión» –como he dicho antes– es sincera en la sesión, entonces, el momento que se pasa juntos llega a ser especial.

Soaring in Malibu

Volando en Malibú

Tiene un fanzine sobre Los Ángeles. Un fanzine, como medio, está asociado con una actividad casera más bien punk. ¿Cómo se ajusta eso a su trabajo?

Cualquier cosa que democratice el arte es algo bueno. Yo crecí escuchando música punk. Poniendo música en sesiones pequeñas, en salones de particulares, haciendo folletos fotocopiados, grabando demostraciones hechas en casa con unas cuantas tomas rápidas en directo. Y ese enfoque casero punk me ha seguido también en la fotografía. En el fondo, mi trabajo es sencillo, sincero y honesto, con todas sus enormes y gloriosas imperfecciones y notas discordantes –que son las que tienen las melodías mágicas– que se esconden en algún punto entre el Pacífico y las líneas de falla.

¿Cree que es posible mover a la gente a través de un fanzine, o de fotografías, de la misma manera que usted la mueve con la música?

Sin duda alguna. La vida gira alrededor de las historias. Y las historias son la vida. Las historias son lo que nos mueve a todos. Yo busco amor, vida, historias reales. Esas cosas son el hilo, el pegamento agridulce que une cada una de las fotos y sesiones que hago.

Sonidos OP, por Myles Hendrik

Nuestra lista discográfica del verano, elaborada por Myles Hendrik.
 Una colección de canciones, elaborada por Myles Hendrik, para disfrutar este verano.

OP Sounds By Myles Hendrik cover

Texto: David Graver

Retratos: Dana Boulos
Fotos de Los Ángeles: Myles Hendrik

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