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CONVERSACIONES | CULTURA

Los secretos del arte floral
de Studio Mondine

Lectura de 10 minutos

Exploramos los arreglos florales de este dúo de diseño de San Francisco, sus elementos singulares y su inspiración internacional.

Amanda Luu e Ivanka Matsuba, las fundadoras de Studio Mondine de San Francisco, recurren a la naturaleza y a los cambios de las estaciones en búsqueda de inspiración. Sus materiales de elección no son la pintura o la madera, ni el lienzo o el cuero, sino que trabajan con tallos y semillas, con brotes de flores y flora insólita. Todo lo que reúnen está inspirado en los caprichosos y descuidados jardines de estilo inglés y en las precisas e impactantes ofrendas del Ikebana japonés. Con su filosofía compartida, que tiende al minimalismo en su estilo personal, y su entusiasmo por ciertos componentes especiales, las obras que reúne este dúo equilibran la belleza de la vida real con la fantasía de la imaginación. Además de perfeccionar su arte, Studio Mondine lo enseña, y abre sus puertas para ofrecer talleres perfumados como si se tratara de paseos por campos floridos. «Trabajar con flores en este contexto requiere una sensibilidad hacia el entorno», dice Amanda, «una curiosidad por los procesos internos de las flores y las plantas y un grado de disciplina a la hora de expresar la unidad de la naturaleza y la humanidad». Eso es algo que encarna el Ikebana.

Ivanka wearing Suliane

Ivanka lleva unas Suliane.

Amanda wearing Lain

Amanda lleva unas Lain.

El Ikebana:

El Ikebana surgió en Japón, en el siglo VII, como un tipo de ofrenda para los altares budistas. Posteriormente, se introdujo en los hogares para decorar las tradicionales “tokonoma”, o alcobas. La forma artística viviente ha seguido creciendo y cambiando hasta el presente. Durante este desarrollo artístico, el primer boom llegó asociado al ritual del té, o “chadō”: un arte escénico en sí mismo. La ceremonia del té era un ejercicio en estética y hospitalidad, por lo que los practicantes del té también eran seguidores del Ikebana y sus normas.

«El estilo Rikka temprano buscaba expresar la belleza de los paisajes naturales con cuidados arreglos que consistían exactamente en nueve tallos representantes de los elementos de la naturaleza», explica Amanda. «Este estilo elaborado y decorativo requería algo más sencillo y accesible, y así es cómo surgió el estilo Nageire. La traducción directa de Nageire es algo así como “flores arrojadas” y es un estilo considerablemente menos estructurado que los anteriores. También es la forma más fácilmente reconocible: un arreglo de tres tallos o ramas en forma triangular con una asimetría marcada».

Ivanka doing an arrangement
A final perfect arrangement

La formalización del estilo Nageire dio vida a otra composición de tres tallos, el estilo Shōka, cuyo fin era captar la pureza o la esencia interior de los propios materiales. El Moribana, o “flores amontonadas”, era un estilo que introdujo la escuela Ohara. «Aquí empezamos a ver la influencia de Occidente en la forma artística», añade Amanda. «Las flores se liberan de las tradicionales “tokonoma” (alcobas) y se diseñan al gusto de los hogares y vestíbulos del nuevo estilo occidental. Y el Jiyūka marca el estilo más reciente, el cual se considera el “estilo libre”. No hay nada fuera de límite; vemos seguidores de este estilo que incorporan ingredientes no florales inesperados en sus composiciones. Las expresiones dentro de este estilo son más personales y los intereses son, a menudo, estéticos». Amanda señala que esto es algo que los viejos maestros habrían reprobado. «Aunque la forma artística ha pasado al ámbito secular y las normas se han relajado, en su esencia, el Ikebana tiene que ver con expresar la belleza intrínseca del mundo natural en armonía con la humanidad», concluye Amanda. «Los seguidores del Ikebana siguen explorando temas como la simplicidad, el ritmo, la armonía y el equilibrio de sus obras, esperando llegar a un conocimiento más profundo de la misteriosa belleza del mundo natural». Abajo, Studio Mondine explica el arreglo que ha creado, en colaboración con Oliver Peoples, y un proceso para reproducirlo en casa.

Nuestro arreglo:

Selección de ingredientes: El arreglo consta de tres ingredientes: ninebark (Physocarpus) granate, cabezas de semillas de zanahoria silvestre (Daucus carota) secas y Agrostemma. Nos encanta la interacción entre lo fresco y lo seco, lo cultivado y lo silvestre. La ninebark y las cabezas de semillas de zanahoria eran silvestres, y la Agrostemma la cultivaron con cariño nuestros amigos de la vecina Bluma Farm. Variar las texturas y la escala de los ingredientes en los arreglos crea un representación más dinámica y honesta de los paisajes naturales.

Lain amongst the ingredient selection

Las Lain entre la selección de ingredientes.

La paleta: Trabajamos con una paleta usada, naturalista y llena de matices en granate intenso, bronce, marrón dorado y blanco brillante. Estos colores son sencillos pero impactantes cuando están juntos; los matices rojos y las pequeñas salpicaduras de bronce de la ninebark aportan un sentido de energía y crecimiento. Un estudiante atento de las estaciones del año se daría cuenta de que, a menudo, los nuevos brotes tienen un aspecto dorado o bronceado. Las cabezas de semillas secas en marrón dorado añaden una terrosidad que resulta modesta y familiar. Y el blanco brillante de las flores de Agrostemma compensa la turbidez de los otros dos colores, añadiendo una cualidad limpia y brillante al arreglo. Si se contempla en su conjunto, la paleta resulta gráfica y naturalista, debido al delicado equilibrio de los colores. La forma: Las flores rebosan en abundancia por este cuenco bajo, pero el efecto global no deja de ser gráfico y minimalista. Ello se debe al fuerte uso del espacio negativo en el arreglo, el cual talla un valle profundo en el centro del arreglo. Esta cuidada consideración ofrece al ojo una trayectoria que seguir: empieza con el tallo más alto de la Agrostemma, va descendiendo hacia los grupos de cabezas de semillas y fluye de lado a lado siguiendo las líneas de la ninebark.

El proceso:

1.
Ancla un soporte floral, llamado “jensen” o “rana floral”, en el interior de un cuenco ancho y poco profundo con masilla floral.
Empieza con ramas de ninebark. Sujeta bien el tallo más largo a la “rana floral” y deja que cubra la parte derecha del arreglo. Añade un tallo más corto para que cubra la parte izquierda del arreglo. Añade la última rama de ninebark cerca del centro del arreglo. Esta deberá ser una pieza más frondosa para que se cree volumen hacia la parte central.

2.
Ve añadiendo las cabezas de semillas secas, una por una, dejando que se amontonen y reposen unas sobre otras. Mantenlas agrupadas por la parte derecha del arreglo.

Ivanka and Luu laughing
Ivanka and Luu making an arrangement
A final materials selection
Ivanka and Luu are arranging the last details
Ivanka and Luu are creating

 

 

3.
Las ramas de ninebark sirven de base para la forma de la pieza y aportan interés a la textura. Sus delicados capullos añaden una calidad efervescente al arreglo.

4.
Ahora, añade las flores de Agrostemma, agrupándolas por el centro del arreglo y dejando que fluyan hacia arriba y hacia fuera por la parte izquierda. Escalona las longitudes de los tallos para ir aumentando el volumen en el centro. Añade unas cuantas piezas largas floridas hacia la parte izquierda para compensar el tallo largo de ninebark por la parte derecha del arreglo. Añade un tallo alto que surja del arreglo para crear un espacio negativo aún más marcado por la parte central del arreglo.

A beautiful materials selection

5.
Como toque final, siempre recomendamos dar un paso atrás y observar el arreglo en su conjunto. A menudo, en ese momento, sacamos alguna flor o editamos alguna rama. No queremos que el arreglo resulte demasiado cuidado o “acabado”; adoptando un aspecto de la estética wabi-sabi, creemos que un toque de desigualdad o imperfección da al arreglo una cualidad “usada” que resulta familiar e incluso íntima.

6.
Nuestro arreglo para Oliver Peoples, visto aquí. Los detalles –engañosamente sencillos y, a la vez, totalmente impactantes– están presentes para ser descubiertos y explorados, al igual que cualquiera de las piezas de la colección de Oliver Peoples. El vínculo común que nos une: la intención, la claridad de expresión y la atención obsesiva a los detalles.