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Supervinyl: La tienda de discos redefinida

Lectura de 6 minutos

Flora Bar inspirational corner

Oliver Peoples visita Supervinyl y habla con Barry Perlman, su propietario, sobre crear una nueva experiencia para escuchar discos de vinilo.

Al entrar en Supervinyl, enseguida te das cuenta de que es una tienda diferente. Es como un santuario auditivo, que rinde homenaje no solo a bandas y sus álbumes, sino también al propio formato de disco de vinilo. El equipo estereofónico y la forma en la que está todo dispuesto están dirigidos exclusivamente a sacar el máximo partido al vinilo. ¿Por qué vale la pena tanto esfuerzo para reproducir un sonido grabado? Si se lo preguntamos a cualquier audiófilo, su respuesta será la precisión, lo cual es algo que forma una parte importante de la historia, pero eso no es todo. El proceso de hacer un disco de vinilo no se puede pasar por alto y, para apreciar plenamente un álbum, es esencial entender cómo se hace.

Barry Perlman, el propietario de Supervinyl, lleva unas Oliver Sun en negro con lentes G-15.

The Rassine frame in Gold + Olive Gradient

Siéntate un rato y disfruta de una experiencia de sonido incomparable.

Antes de la llegada del vinilo moderno, hacia finales de la década de los 40, los primeros discos estaban hechos de cera SHELLAC, algodón y pizarra. Los discos «microgroove» (con microranuras) funcionaban a 78 rpm y solían tenían entre 25 y 30 cm. de diámetro. Tenían una capacidad de entre tres y cinco minutos de sonido, dependiendo del tamaño, y la calidad del sonido era rudimentaria. Los discos tempranos de 78 rpm fueron sobrepasados técnicamente y rápidamente pasaron a ser obsoletos tras el invento de Columbia del «microgroove» en 1946. La fibra más fina del vinilo de PVC, frente al vinilo de cera, permitía usar ranuras más estrechas y más juntas, ofreciendo mayor calidad de sonido y tiempo disponible de reproducción. Dos años más tarde, Columbia sacó el «LP» o «Long Play» de 30 cm. y 33 ⅓ rpm, capaz de reproducir entre 20 y 30 minutos de música por cara y con una reproducción de sonido notablemente superior a la de los discos de 78 rpm. Hoy en día, los discos de vinilo se siguen produciendo usando el mismo proceso, que empieza con la creación de un disco de vinilo máster en un estudio, en el que se realiza la grabación de audio, y que luego pasa por la planta de fabricación, en la que un proceso de tres etapas, con elementos químicos y de electricidad, produce un disco maestro, o un máster, y estampadores crean los surcos que sigue la aguja del giradiscos. Un estampador a cada cara del disco presiona las ranuras en un disco de vinilo recién aplanado que llega a la prensa en forma de galleta de vinilo, antes de añadirle las etiquetas que aplicará en las dos caras del disco usando una presión extrema. Una vez fuera de la prensa, se elimina el exceso de vinilo de los bordes y se recicla para volver a ser utilizado. Después, pasa por el control de calidad, antes de ser empaquetado y enviado a una tienda de discos, como Supervinyl.

La Mercerie tables

En el centro de la tienda se encuentra la zona de escucha, un espacio para escuchar tus álbumes favoritos con una perspectiva totalmente nueva.

The Rassine frame in Gold + Olive Gradient

La atención al detalle cobra un significado totalmente nuevo en esta tienda de discos expertamente seleccionados.

Solo hay una Supervinyl y eso es porque solo hay un Barry Perlman. La tienda es una reflexión directa de los gustos y sensibilidades de Barry que, por suerte para los amantes de la música, son afines al disfrute de los discos de vinilo. Supervinyl es una versión moderna de una tienda de discos, y no el típico escaparate. «Quería exponer los discos de vinilo como si se tratara de una galería de arte para poder ver mejor el diseño artístico del álbum, en vez de esconderlo dejándolos apilados en contenedores. La distribución de la tienda es sencilla y está bien organizada, no es intimidante en absoluto, como pueden resultar muchas otras tiendas de vinilo. Los álbumes están colocados de forma ordenada y los distintos géneros viven unos al lado de otros, convirtiendo la exploración musical en una actividad amena en vez de una tarea. Aunque Supervinyl no tuviera sus zonas de escucha en las que pasar horas disfrutando de la música, seguiría siendo el tipo de sitio en el que te apetece pasar largos ratos.
La pasión de Barry por el vinilo, como la de muchas otras personas de todo el mundo, fue forjada por álbumes icónicos de los años 60. The White Album de los Beatles y Sticky Fingers de los Rolling Stones fueron dos en particular que Barry destaca por ofrecer una experiencia de escucha excepcional, que se acerca a lo que los artistas querían que escucharan sus oyentes. «El streaming no es capaz de hacer justicia a la música debido a la compresión», nos dice Barry, y pensamos que, incluso si la tecnología llegara a un punto en el que el carácter del vinilo pudiera ser replicado a la perfección para su reproducción digital, Perlman y otros como él seguirían eligiendo el vinilo como modo de reproducción personal de audio por la trayectoria completa que ofrece. Esa trayectoria –desde el elegir un álbum del estante, desenvolverlo, estudiar el diseño artístico del álbum, leer las letras y notas de la funda y, por fin, sacar el disco para colocarlo en el tocadiscos– es lo que Barry disfruta tanto haciendo que tenía que compartirlo con otros amantes de la música. Eso fue lo que le llevó a abrir una tienda de discos en un nuevo espacio, en el corazón de Hollywood, y llenarlo de sus álbumes favoritos y de una gran variedad de música nueva para él. Aunque es un gran fan de los álbumes clásicos con los que creció, Barry es proactivo a la hora de descubrir nuevos grupos que seguir y a menudo escucha una canción en la radio y después va en busca del álbum para traerlo a la tienda.

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Haz un viaje a Hollywood y experimenta la calidad excepcional de la tecnología McIntosh.

Esa mente abierta es la que hace que Supervinyl sea una clase de tienda diferente; algo que tiene sentido, ya que Barry también pertenece a otra clase diferente de propietario de tienda de discos.
En Supervinyl, artistas como Lana Del Rey y Billie Holiday, Rolling Stones y Howlin Wolf conviven con los que les inspiraron a ellos en los estantes. «Al fin y al cabo, la selección completa es lo que importa, y quiero que sea lo más única posible», nos dice Barry. En vez de posicionarse como experto del que la gente tiene la fortuna de aprender, Barry se ha encontrado en el envidiable rol de superfan, alguien capaz de compartir su desmesurada pasión por la música y por los equipos de audio de calidad. «Pienso en cuando era adolescente y me ponía los cascos, escuchaba un álbum de un tirón y me dejaba alucinado. Pero, luego, escuchas el mismo álbum con unos buenos bafles, acompañados de un gran amplificador, y pasas a otro nivel. Es una experiencia totalmente distinta».
Barry ha diseñado Supervinyl para hacer accesible la mejor experiencia de escucha posible. El objetivo es plantar una semilla en la mente del oyente que solo ha escuchado estos álbumes por un servicio de streaming y, en definitiva, hacer que queden enganchados con una trayectoria sensorial totalmente distinta.
El proyecto en sí supone un gran riesgo, cuya recompensa, predicada por Barry y su pasión por la artesanía, tanto en la música en sí como en el equipo en el que se reproduce, es la conexión con una audiencia diversa. «La gente que entra a la tienda se queda alucinada por lo bien que suena. Pones algo en el tocadiscos McIntosh y las canciones cobran vida de una manera totalmente nueva. Quería crear la mejor tienda de discos posible, la clase de sitio del que no te quieres ir nunca». De momento, la situación es prometedora, ya que, según Barry, «Las reacciones iniciales han sido increíblemente positivas.

Cary Grant Sun in Black Fox Coffee table

Si quieres hacer un regalo inolvidable, Supervinyl ofrece tocadiscos de edición limitada, pintados a mano por artistas de Los Ángeles.

Un cliente me dijo que, en otros sitios, a veces tiene que pasarse hora y media buscando para encontrar lo que yo tengo expuesto aquí, en la pared». Ese es un gran voto de confianza en Barry y su selección de álbumes, pero él es el primero en decirte que eso no tiene ningún misterio, solo hay que mantener la mente abierta. «Estoy tan interesado en llegar a la gente joven que quizá no haya escuchado nunca un disco como a la gente que está volviendo a descubrir lo que tenía antes, pero con un nuevo oído». Al contrario de la tienda de discos típica, Supervinyl, destaca por la educación y no la intimidación.
La misión de Barry es ofrecer a cualquiera la oportunidad de escuchar un álbum que no había escuchado nunca en el mejor equipo que pueda conseguir. Esta es una firme declaración de que su intención es la de ser diferente. No hay duda de que Supervinyl está diseñada para animar a la gente a que se quede un rato y se sumerja en una manera original y satisfactoria de escuchar música. «Es sencillo. Quería un sitio en el que la gente se pudiera sentar, relajarse y escuchar música, sin la presión de tener que comprar nada. Las distintas combinaciones de bafles y amplificadores del centro de la tienda ofrecen algo nuevo con cada tema que se escucha». Barry no cree que sus gustos sean mejor que los de nadie, es simplemente un hombre cuya misión es compartir algo por lo que siente pasión y que, con un poco de suerte, atraiga a la gente. Ya a punto de concluir la conversación, Barry nos suelta una de sus citas favoritas del eterno guitarrista Keith Richards, quien dijo: «Cuando compras un disco de Rolling Stones, estás comprando un pedazo de la banda». Lo mismo se podría decir de otros álbumes de Supervinyl. Para un fan, no hay nada más satisfactorio que poder decir «estoy con la banda» y, de alguna manera, eso es lo que te permite el hecho de poseer un disco.

Texto: Andrew Maness

Retratos: Dana Boulos

Oliver Peoples y Barry Perlman
emparejan cinco vinilos con cinco monturas.