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Conversaciones

Richard Haines | Visita al estudio

Lectura de 7 minutos

Oliver Peoples se sentó con Richard Haines en su estudio de Brooklyn, Nueva York.

Tras la crisis económica de 2008, el diseñador de moda Richard Haines vuelve a su primera y abandonada pasión: el dibujo. Con unos cuantos materiales, un blog recién empezado y una cantidad ilimitada de entusiasmo, Haines acaba infundiendo nueva vida al nicho del dibujo de modas. Hoy en día, es uno de los ilustradores más comentados del mundo de la moda y dibuja frecuentemente a carboncillo, desde la primera fila, para diseñadores como Prada, Valentino y Dries Van Noten. El artista gestual, quien lleva monturas Oliver Peoples desde hace mucho tiempo, habla con nosotros sobre sus recuerdos de niñez, sus primeras inspiraciones, su gusto por observar a la gente, y sobre por qué no existen las tales líneas torcidas.

Richard Haines

Richard con unas Oliver en seda claro mientras dibuja.

¿Dónde encuentra inspiración, Richard?

Lo que verdaderamente me fascina es ver cómo se mueve la gente por la calle, cómo interactúa, sus posiciones cuando está parada y de pie. Me llama mucho la atención hasta la forma en la que la gente espera el tren, o espera en una esquina. O cuando bajo del tren en Bushwick, la pura energía de personas tan diferentes saliendo del tren es algo que me resulta realmente bello e inspirador; es como una pasarela interminable. Por eso, yo diría que estoy constantemente buscando energía, movimientos, líneas, formas en las que inspirarme para mis ilustraciones.

¿Cuánto suele tardar en hacer una ilustración?

Si estoy en un desfile, por ejemplo, es algo muy muy rápido, menos de treinta segundos. Si estoy haciendo un retrato, diría que tardo entre cinco minutos y un cuarto de hora. Para los retratos, también puede que pase algún tiempo antes de que ocurra el dibujo en sí, mientras estudio el rostro de la persona y busco lo que quiero captar en el papel. Dicho esto, ha habido retratos en eventos que solo he tardado minuto y medio en hacer, y entonces he tenido que estudiar los rostros muy rápidamente. Por lo general, a no ser que haga el dibujo muy rápido, acabo no haciéndolo.

Richard Haines Purple lenses

Richard con unas Oliver con lentes personalizadas tintadas en morado.*

Richard Haines Brown lenses

Richard con unas Oliver Sun en miel oscuro con lentes en marrón.

Ahora que dice eso, ¿le inquieta alguna vez una línea torcida?

¡Ah! Si se fijan bien en mi trabajo, la verdad es que no creo en los fallos, ni siquiera en la goma de borrar. Lo que hago es que, si una línea va en una dirección y ya no la quiero ahí, pues, la muevo. Si miran de cerca, verán que hay muchas líneas que se mueven de modo intrincado y, para mí, todas esas líneas han sido decisiones. Si vuelvo a repasar una línea, siento que hará fallar el dibujo en su totalidad; y, si ocurre eso, no lo voy a terminar.

Cambiando un poco de tema, ¿cuáles fueron las primeras influencias de su obra?

Hablando de algo un poco íntimo, cuando yo era joven pasaron muchas cosas malas. Por ejemplo, mi padre estaba muy enfermo y pasó bastante tiempo en el hospital por aquellos tiempos. Recuerdo que entonces dibujaba un poco para evadirme de lo que ocurría. Al principio, el dibujo me permitía escapar de donde estaba; una necesidad que creo que da origen a mucho arte y muchos artistas. Luego, según iba haciéndome mayor y empecé a imitarlo todo, desde anuncios de fanzines a ilustraciones famosas, había algo en la belleza a lo que siempre me sentí atraído. No sé por qué, era algo como una atracción instintiva. Hoy no sabría decir si la belleza es, simplemente, otra evasión, o una apreciación real, o una combinación de ambas cosas.

Richard's studio

El estudio de Richard en Bushwick, Nueva York.

¿Ha habido alguna vez un momento “¡ajá!“ en su vida adulta en el que sencillamente supo que la ilustración era lo suyo?

Bueno, cuando me fui a vivir a Nueva York, mi principal objetivo era ser el siguiente gran ilustrador. Pero fue algo que no funcionó, en parte, porque la ilustración estaba en decadencia por aquellos tiempos y, además, porque nunca había hecho estudios formales de arte ni de ilustración, aparte de trazados publicitarios. Por eso acabé dedicando la mayor parte de mi carrera profesional a diseñar ropa como empleado en sitios como J Crew, Calvin Klein y Perry Ellis. Pero, cuando la economía falló en 2008-2009 y no conseguía ningún proyecto de diseño, entonces fue cuando volví a dedicarme a la ilustración, creando un blog en el que publicaba mis obras a diario. La verdad es que no sabía qué otra cosa hacer, pero estaba contentísimo de volver a dibujar, después de tanto tiempo. También creo que esa fue la razón por la que el blog tuvo tanto éxito, porque la gente se daba cuenta de cuánto estaba disfrutándolo.

Entonces, círculo completo. Durante esa trayectoria, ¿ha habido artistas que le han seguido sirviendo de inspiración?

Monet sigue siendo, para mí, una gran fuente de inspiración y, cuando era crío, Lautrec tuvo un papel muy importante, sin duda alguna. Cuando me estaba haciendo mayor, también me impresionaba la versión de Warhol de la cultura pop, y la forma en que Antonio López rompió con la tradición y las expectativas y creó ilustraciones muy pop y cool y sexis. Además, las obras de Christian Bérard, un ilustrador francés que hacía ilustraciones ligeras y rápidas con pincel en los años 30 y 40, me parecen increíblemente impresionantes por su simplicidad y su expresión.

Richard self portrait
Richard self portrait 1

¿Hay algún otro medio de expresión artística que crea que impacta en su obra?

Veo mucho cine y me gustan, sobre todo, las películas viejas y sencillas que comunican esas historias humanas crudas de formas muy convincentes, sin ningún exceso. Me encantan las obras del director japonés Yasujiro Oz, por ejemplo; y he visto la película La Regla del Juego, de Jean Renoir, tantas veces que, si les dijera cuántas, no se lo creerían. Por eso, en mi obra, quiero comunicar el mismo fuerte sentido de humanidad y vitalidad.

Toda una convergencia.
Entonces, ¿hay algún actor francés o japonés que le gustaría dibujar?

Sí, había una estrella de cine francesa, Jean Gabin, que tenía el rostro más expresivo y típicamente francés que he visto en mi vida. Se reflejaba en él tanta personalidad que es difícil expresarlo con palabras. Y además era increíblemente guapo, pero de una forma muy poco convencional. Por eso, creo que habría sido increíble dibujarlo.

¿Qué le gustaría que sintiera la gente al ver su obra?

Cuando dibujo, me gusta dejar algo sin plasmar. Para mí, es una forma de atraer al espectador y dejarle que acabe el dibujo o que, por lo menos, participe en él a su manera. No sé exactamente cómo lo hago; no es más que un instinto subconsciente que me dice cuándo tengo que parar. Y, por lo general, me gustan las cosas un poco inacabadas.

Como persona que lleva Oliver Peoples desde hace mucho tiempo y como artista, ¿qué busca a la hora de elegir una nueva montura?

Sí, la verdad es que tengo un montón de gafas Oliver Peoples en casa, y las elegí todas, simplemente, porque sentí de inmediato que las formas tenían algo especial para mí. Es igual que cuando dibujo: las formas y los detalles de las formas son todo. En ese sentido, diría que mis gafas se han convertido en una extensión de mi identidad como artista; y eso es algo muy especial.

Texto: Oliver Hugemark

Fotos: Kat Irlin

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